Que la energía del Rayo Azul del Arcangel Miguel, descienda y se habrá caminos por nuestro caótico mundo terrenal, que su impronta de protección, su energía celestial baje para estos momentos de caos.

Que se restablezca el orden Divino, que se disipen los pensamientos, sentimientos y acciones que no vibran en la nueva sintonia de Gaia

Muchas veces a partir de supuestas manchas, que no dicen nada, puede ser el comienzo de algo mucho mayor. Cuando pinto,entro en un estado de concentración que me permiten contactar con mi auténtico SER. Esto me hace comprobar que el arte es el espejo del alma. Es un estado de creación donde mis impulsos y trazos siguen su camino, fluyendo dejándome soltar todo lo que quiero controlar sin esperar ningún resultado.

Tanto en la vida como en mi obra, a veces fluye como un río, pero hay un punto en donde empieza a entrar en juego mi mente y empiezo a analizar, a estigmatizar, a juzgar desde lo conceptual desde los paradigmas impuestos y a ver con los ojos de mi mente concreta a ver que está bien y que no, ese instante el avance de mi obra se para y no le encuentro sentido ni belleza.

Me llevó años darme cuenta que mis pensamientos se tienen que ir con ese río que quiero que fluya, no soy esos pensamientos ni los pensamientos de los demás. Vuelvo a tomar conciencia me sumerjo en la obra nuevamente y el impulso de expresión vuelve como ese caudal de energía que me completa, retomo mi estado de meditación activa, a mi tiempo de no tiempo, vuelvo a enamorarme de mi hacer de mi expresión y por colación empiezo amar lo que mi SER expreso y por consiguiente me amo un poco más.

Doy gracias a que puedo plasmar, a que mis maestros superiores me encuentran ese punto para hablarme, para sumergirme en ese mundo aparentemente sin sentido pero que todo encaja sin sobrar nada.